Nuestra historia

Nuestra historia

¿Alguna vez habéis tenido la increíble sensación de haber conocido a una persona en otra vida?

Yo sí, y nada más bajar del teleférico sentía un enorme impulso por abrazar a Mayra, por tomarla de la mano y pasear por el Montículo, un bello parque con unas vistas espectaculares a la ciudad de La Paz y con el Illimani al fondo (una montaña de los Andes que supera los 6.400m de altitud)

Pero Mayra conocía muy bien las tradiciones andinas, y sabía, que las parejas que van al Montículo no perduran, así que la tomé por la cintura y bromeando nos dimos media vuelta para no tentar a la suerte. Nos acabábamos de conocer pero nosotros ya sabíamos que queríamos durar.

Red Velvet, pastel de Zanahoria y una jarra de sangría, la antesala de una gran noche

A escasos minutos paseando desde la Plaza de España se encontraba la cafeteria y pastelería del Casa Fusión Hotel Boutique, Mayra disfrutó de un rico pastel Red Velvet, té y una conversación muy interesante, mientras yo saboreaba un tierno pastel de zanahoria, mate de coca y disfrutaba de la sonrisa y elegancia de Mayra. Y tan agradable estaba la charla, que decidimos ir a cenar y seguir conociéndonos.

En el mismo barrio de Sopoccachi, encontramos el aclamado restaurante de comida tradicional boliviana «La Rufina», y entre platos autóctonos como el famoso Pique Macho, una jarra de sangría fue endulzando la noche, por si no era suficiente con la dulzura de nuestras miradas, sonrisas y charlas apasionadas.

En el devenir de la noche, Mayra me hacía toda clase de preguntas, y yo no dejaba de contar mis aventuras, mis raíces bolivianas gracias a mi abuelo, y mis planes de recorrer lugares como el Lago Titicaca, Sucre, El Salar de Uyuni y el Carnaval de Oruro.

Mayra escuchaba con ilusión, como si quisiera acompañarme en cada una de mis aventuras, pero sus obligaciones laborales y alguna que otra tradición no se lo permitían. Aún así, no podíamos dejar pasar la oportunidad de seguir conociéndonos, y organizamos todo para viajar juntos al Salar de Uyuni.

Hacer un viaje con una persona que acabas de conocer siempre es arriesgado. Puede ir muy bien, o muy mal. Lo divertido de nuestro viaje es que algunas cosas salieron muy mal, pero nosotros nos unimos para siempre.

El transporte estaba imposible hacia Uyuni debido a los carnavales, así que la única opción fue tomar un vuelo a Sucre, la ciudad blanca y capital de Bolivia, y desde allí un autobús hasta Uyuni. Sucre es una ciudad preciosa, con casas coloniales blancas y calles hermosas, pero nos recibió con lluvias torrenciales que no cesaron en las siguientes 24h, el tiempo que pasaríamos allí.

Poco pudimos disfrutar salvo del majestuoso Parador Santa Maria de La Real, lugar donde nos alojamos aquella noche, algunas fotos y graciosos vídeos bajo la lluvia, y una pizza en el único sitio que encontramos abierto.

Al día siguiente, nuestro autobús salía a las 9 de la noche, llegamos justos, y un vocero gritaba Uyuni, Uyuni, Uyuni, y nos dijo que nuestra «flota»(autobús) no iba salir, que el conductor estaba tomado (borracho) y que debíamos tomar un taxi y perseguir a la flota de las 20:30. Una locura, como en una película gritábamos al taxista que corriera más, entre callejuelas mojadas y comparsas del Carnaval que no dejaban avanzar.

Después de casi 50min de persecución, el taxista se rindió y nos dejó en medio de una carretera de montaña, de noche, a oscuras, abandonados a nuestra suerte. A todo esto yo estaba un poco alterado por la situación, mientras Mayra la manejaba con total calma y confianza. Tanto que enseguida negoció con el único conductor que pasaba por allí y que accedió a llevarnos hasta Potosí, por apenas 60 Bs (unos 6€). Tras casi 3h por carreteras de montaña llegamos a Potosí a las 2am. El siguiente autobús a Uyuni salía a las 6am. Pensamos en esperar allí, en el borde de la carretera, para no perderlo, pero finalmente decidimos buscar un lugar para descansar. Increíblemente nadie quería darnos alojamiento por ser yo extranjero, hasta que un hotel chino nos dio cobijo.

A la mañana siguiente, tras 4h de autobús llegamos a Uyuni, y pudimos contratar un tour por el Salar. Impresionante. 14 de febrero. ¿Casualidad?

367.243 videollamadas después y 5 viajes más a tierras bolivianas, ¡aquí estamos los dos! Invitándoos a nuestra boda. ¿Queréis ver cómo le pedí matrimonio? 💍

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